miércoles, 5 de septiembre de 2012

De bruces





Pues sí, se acabó el verano. Tristemente, porque he vivido unas vacaciones fantásticas. Por resumir mi periplo: Tarifa, Almuñécar, Manilva, Conil, Cabo de Gata y Nueva York; con paradas intermedias en mi Málaga natal.  Han sido días intensos de playa, sol, amistad y amor. Pero sobre todo estas vacaciones me han concedido un paréntesis; un breve oasis en este desierto tan desazonador en el que nos movemos últimamente. Porque este país está pa emigrar. Literalmente.

He evitado hablar del “temita” (así es como he decidido bautizar al omnipresente asunto de la crisis y sus efectos colaterales) porque, lo reconozco, abordar este asunto me inquieta y me pone de los nervios. Yo no sé nada de macroeconomía; ni había oído hablar en mi vida de la prima de riesgo; ni me interesa en absoluto cómo se mueven los mercados financieros. Tampoco me pagan para eso, la verdad: se supone que tenemos gestores muy versados en esos asuntos, financiados por todos para manejar esas quisicosas y evitarnos a los ciudadanos semejantes quebraderos de cabeza. Por otra parte, la descarada demagogia y las continuas patrañas que nos cuentan cada día desde distintos foros (interesados todos, despreciando de manera repugnante nuestra capacidad intelectual) provocan en mí altos sentimientos de indignación; por eso intento aislarme al máximo de semejante sarta de mierda verbal. De la apocalíptica marea de mediocridad de “nuestra” clase política casi prefiero ni hablar: ellos, empeñados en sus despreciables batallas; defendiendo sus miserables bastiones, no merecen ni mi atención, ni mis comentarios. Pero hoy sí quiero reflexionar acerca de algunas actitudes que últimamente observo a mi alrededor. Son comentarios e ideas que me llegan de gente de muy distinto pelaje ideológico, social y vital. Ideas que poco a poco van calando; que ya se han instalado a nuestro alrededor... y que, la verdad, me dan bastante miedito.

Yo, que siempre he sido muy de las teorías de la conspiración y arrastro cierta tendencia paranoide; veo perplejo cómo determinados mensajes; esos mantras que nos están repitiendo sin parar; han calado en gran parte de la población hasta el punto de haberse convertido en verdades (cuasi) universalmente aceptadas. Aquello de “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”; “el sistema es insostenible”; “estos sacrificios son dolorosos pero imprescindibles” me suena a cantinela barata y a cháchara de la peor estofa; pero son frases que han traspasado la pantalla y ahora suenan en la boca de muchos conocidos y amigos. El efecto me recuerda un poco a lo que ocurrió con la palabra “terrorismo”: un vocablo que, de tan repetido, ha perdido su genuino significado; y ahora sirve para justificar cualquier acción política o militar  má so menos arbitraria (“no, no, a estos hay que destruirlos porque son terroristas”. Se dice así, bien alto y bien claro... y con eso basta).

Pues eso, que de un plumazo nos han convertido a todos en despilfarradores; en gentuza que sólo piensa en dedicarse al mal vivir; en vagos, maleantes, parásitos o simples mequetrefes ávidos de consumir los recursos del Estado; lectores mañaneros de la prensa diaria; desayunadores compulsivos; ciudadanuchos que no merecemos ni el aire que respiramos. Se ve que la cosa funciona así: una mentira repetida mil veces se acaba convirtiendo en verdad. Como si realmente el origen de todos nuestros pesares estuviera precisamente ahí. En fin...

El caso es que, al final, nos han convencido de que la economía es mucho más importante que las personas; nos han hecho comulgar con esta farsa de presunta democracia, hipnotizados con aquello de que éste es el  mejor sistema de los posibles. Y así, sumidos en una especie de éxtasis que se alimenta de miedo; con sus mensajes adecuadamente empaquetados y salpimentados de irresponsabilidad; han conseguido que veamos enemigos por todas partes. Que se recorte; que se cierre; que se expulse; que se privatice. Es necesario, es imprescindible, es fundamental. Y mientras tanto, los lobos siguen vigilando a los corderos.

Me ha salido un texto bastante espeso y un poco críptico. Pero lo que realmente quería yo decir es que me parece horrible que se le niegue la asistencia sanitaria a nadie. Me parece horrible y peligroso. Y que a la gente esa ideíta le parezca normal... pues eso me da más miedo todavía.

7 comentarios:

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  2. Bueno, yo soy de los que creo, o me he creído, la cantinela de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, pero no individualmente, que en su casa cada uno se arregla como puede, sino administrativa e institucionalmente. Un ejemplo, ahora hay un máximo de 25 alumnos por clase (creo), tienen pizarras interactivas, profesores supuestamente bilingües y comedores con menús para celíacos, veganos y macrobióticos (bueno, vale, exagerando un poco), cuando íbamos al colegio nosotros eramos ¿Cuántos? ¿40?, las pizarras negras y con tiza. ¿Se puede decir que la educación de hace 25 años era peor que la de ahora?... yo creo que era mejor, pero a lo mejor estoy equivocado.

    Más allá de la educación, nos hemos creído que en todas las provincias tiene que haber una universidad, a todas hay que llegar por autovía, en AVE o en avión, todas las comunidades autónomas tienen que tener 2 ó 3 televisiones, que sean deficitarias...da (daba) igual. A todo eso súmale el interminable número de políticos y de sus parientes y amigos bien colocados en empresas públicas de dudosa utilidad y de descarada redundancia. Mantener todo eso que se creó cuando el dinero no importaba cuesta dinero.

    En mi opinión, de ignorante en materia económica, ha llegado el momento de cerrar chiringuitos, empezando por las empresas públicas redundantes, y continuando por Universidades con menos de x alumnos, Facultades, centros de salud, aeropuertos con 1 vuelo semanal, estaciones del AVE con 200 pasajeros al mes, etc. Todo aquello que no se aproxime a la rentabilidad.

    Entiendo que mi opinión no es muy políticamente correcta, pero bueno, nunca lo ha sido.

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  3. ¿Que ha habido despilfarro? Pues claro, eso es más que evidente. Todos lo sabíamos y participábamos de él, en mayor o menos medida. Pero no sólo donde tú indicas. Se ha despilfarrado mucho, y a muchísimo más nivel, en otros ámbitos; y eso es exactamente lo que estamos pagando entre todos. Además, el despilfarro es, en muchos sentidos, la besa de nuestra economía (no digo de la española, sino de la mundial). Y sigue perfectamente instalado en nuestra sociedad, a muchos niveles... infinitamente más lesivos de los que tú comentas. Da igual que cierres todos los colegios, las televisiones, los centros de salud, las líneas de tren y los hospitales. No sirve de mucho que elimines las prestaciones sociales, ni eches a la calle a todos los funcionarios (que es un deseo cada vez más asentado en gran parte de la sociedad... Cuando muchos de los que piden esos recortes viven o han vivido del dinero público... o habrían querido hacerlo). Todo eso (ya lo estamos viendo) no sirve de mucho. Repito: con los lobos vigilando de los corderos, ¿qué podemos esperar?.
    En cuanto a la idea de rentabilidad, y d elo que debe ser (o no) definitario)... Bueno, eso tiene mucha tela que cortar. Daría para varias cervezas (que estaré encantadísimo de tomarme contigo en cuanto nos veamos - por fin - las caritas lindas que Dios nos ha dado.

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  4. Y me parece que, tal y como está el patio... el políticamente incorrecto soy yo. No me importa: me pasa como a ti, estoy acostumbrado a mi condición de mosca cojonera.

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  5. Mujer de palabra, a la vez que hombre de campo, dije que te iba a comentar todas y cada una de las actualizaciones(aunque siempre desde el más absoluto "economato"... Pero mira, te escribo en el blog, pero no te comento, porque me causa una pereza infinita el tema tratado... Y no me he leído la actualización (y queda muy feo hablar de algo que no se ha leido). Cobarde? No sé si es la palabra... todavía en el tiempo libre que me queda lo dedico a mi cuerpo recién bronceado. Conoces el tsunami de mi vuelta al cole... Ya pensaré otra día. Lo que no quita pa que te quiera lo mismo.

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  6. Toda la razón. Hemos entrado al trapo y cuando han lanzado la carnaza para que nos matemos, pués obedientemente a... matarnos!!!
    Yo tambén he estado en Conil unos días. Sigo de verano ya que ...... gozar es poder!!!

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