En estos últimos días he oído en varios medios la frase “tenemos que mejorar la imagen de España”. Es una idea que se repite con respecto de muchas otras realidades: “hay que mejorar la imagen de los políticos”; “debemos mejorar la imagen de los periodistas”. Incluso nosotros, en nuestra atribulada vida cotidiana, luchamos con denuedo por mejorar la imagen que proyectamos. Queremos parecer más bonitos, más atractivos; quizá con el saludable propósito de que nos quieran y nos toleren mejor. Esta preocupación por la estética tiene mucha tela que cortar; pero donde quiero llegar hoy en esta especie de reflexión (escrita así, a vuelapluma) es a lo que esta obsesión enmascara, o directamente ignora.
En vez de mejorar la imagen de España, ¿no convendría emplear el tiempo y la energía en construir una España más buena? En lugar de ponerle colorete y brillantina a la foto de los políticos, ¿no resultaría más productivo ir al fondo de la cuestión, y sanear a esa casta de dirigentes que tenemos, para que SEA mejor (y no sólo lo parezca)? Ya sé que a veces los límites entre la ética y la estética resultan bastante difusos, pero... es que, de verdad, parece que nos hemos acostumbrado a vivir en una realidad de cartón piedra, empeñados en deslumbrar a los demás con una cáscara de lentejuelas; y ya nos parece tolerable que las montañas de hedionda basura se acumulen... siempre que sobre ellas luzcan deslumbrantes alfombras orientales. En vez de hacer lo posible por enmendar nuestras carencias, nos empeñamos en disimularlas tras una máscara de falsa belleza (belleza física, moral o intelectual) ¡Si pasa hasta con las verduras! Consumimos más las que parecen buenas. Pero al final, cuando catamos un tomate de esos de huerto, imperfecto en su deformidad pero absolutamente delicioso... sentimos una especie de placentero cosquilleo que nos reconcilia con la desnuda verdad de las cosas auténticas. Así que en el fondo no es tan fácil engañarnos.
Por razones íntimas y personales todo lo “New Age” (en cualquiera de sus formas) me produce bastante rechazo; pero reconozco que los consumidores de libros de autoayuda; los que buscan un crecimiento personal en las estrellas, los ángeles o el budismo tibetano; me producen cierto grado de envidia y un punto de sincera admiración. Al menos ellos están preocupados por convertirse en personas mejores; se sustraen a toda esta frivolidad que nos rodea y trabajan en el SER más que en el APARENTAR. Claro que eso exige un mínimo de espíritu autocrítico, algo de lo que andamos bastante cortitos en este mundo tan raro que nos ha tocado habitar. Quizá ese resurgimiento de todo lo espiritual sea una reacción espontánea a tanta obsesión por lo superfluo. Ojalá que dé sus frutos, en cualquier caso.
Pero mientras esos frutos llegan (si llegan, claro está); hoy más que nunca tiene sentido la letra de la preciosa canción del musical “Chicago” que encabeza esta actualización. Un beso gordo a mis escasos (pero selectos) lectores. Seguimos vivos... y observando.
Creo, modestamente, que es lo más "redondo" que has escrito en este blog. ¡Enhorabuena! Me ha encantado.
ResponderEliminarsuperbala> Gracias! Tú que me lees con buenos ojos...
EliminarYo soy tu anónimo oficial (para que no haya confusión con el anterior)... Reflexiones muy precisas y acertadas. Pero, la verdad, desconfío bastante del resugirmiento espiritual que vivimos. Para mi, en muchos casos, se trata más de un ejercicio de egolatría, alimento de los narcisistas. A fin de cuenta, es una mirada más intensa a nuestro ombligo. Para mi, el cambio se producirá el día que miremos al de al lado, o incluso al que está más allá, y empecemos a compararnos.
ResponderEliminarSuperbala> Puede que lleves razón. Pero también es verdad que hya una especie de "sentimiento social" apuntando de manera creciente. ¿Que es la suma de muchos intereses individuales? Puede ser, pero lago es algo.
Eliminarla suma de muchos intereses individuales es, desgrciademente, un ejercicio único de egoismo (y lo siento... estoy negativa... vamos al japo YA!!!!!!!!!!!!!!!!!)
ResponderEliminarQuerido Superbala...yo soy de los que deseo y espero que todo mejore...he leido libros de autoayuda, (aunque esa clasificación no me gusta ,mejor los llamaría de crecimiento personal),practico meditación...y estoy convencida de que el cambio está llegando. Me encanta tu reflexión pero te invito a ver The Shift, está en español y lo puedes ver online. Un amigo mio lo ha visto y le ha cambiado la vida....desde uno nace el cambio de la sociedad....ya me dirás...
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