miércoles, 11 de septiembre de 2019

REENCONTRARSE



Uno se va construyendo día a día, beso a beso, abrazo a abrazo. Golpe a golpe, también. Lo que yo soy - pienso ahora - es resultado de la suma de muchas influencias. En realidad, más que la suma, diría que es el producto, porque hay situaciones que multiplican exponencialmente los sentimientos, las ideas y las capacidades que ya estaban ahí, incipientes, en lo más profundo de mi carga genética. La educación que me ofrecieron en la infancia; los afectos y desafectos que ya viví; las consecuencias de las distintas encrucijadas a las que me enfrenté; las presencias y las ausencias; el influjo (lacerante – pocas veces – y enormemente enriquecedor – las más - ) de las personas que me han ido acompañando: todo eso soy yo, resumido y concentrado en un pequeño cuerpo, a veces muy frágil, a veces fortísimo. Así lo siento hoy, al menos: mi identidad (o mis identidades, que son, contradictoriamente, una y muchas) se han ido forjando con el correr de los años (45 serán, dentro de nada), hasta construir al Javi que conocéis y (afortunadamente, muchos) amáis. En determinado momento; a determinadas edades, uno sabe más o menos quién es: cuáles son sus valores; qué virtudes admira, y qué actitudes desprecia; con quién quiere juntarse, y con quién no. Subrayo lo de “más o menos”, porque la tarea del arquitecto no termina nunca (al menos, eso deseo yo), y siempre quedan arbotantes, gárgolas, ventanales y fornituras que sumar a la catedral (qué pomposo) de nuestro ser. Pero cierta base; la estructura fundamental; los pilares que nos definen y nos distinguen del resto de seres humanos que habitan este abarrotado mundo nuestro, ya están ahí. Y, si nos gustan, permanecen.

Aun ocurriendo todo eso así, como lo describo más arriba; sucede que en ocasiones, nos perdemos. Así me he sentido yo, durante bastante tiempo. Bueno, no; perdido no. Olvidado de mí mismo; agazapado; adormecido; entregado a causas y objetivos y deseos que no son los míos. Sé a ciencia cierta que hay más gente que se siente así, o que ha pasado por ese trance alguna vez en su vida. Nuevamente, resulto poco original. En mi caso, ese periodo ha durado algunos años, y ha sido progresivo: he ido desdibujándome, relagándome; encerrando mi yo más auténtico (con su carga de afectos, de sentimientos, de expresiones, de cualidades y de brillo) en un lugar oscuro por mor de…. Bueno, vamos a dejarlo ahí: “por circunstancias que no vienen al caso” (expresión ésta que uso yo mucho cuando quiero evitar hablar de determinados asuntos). Seguro que much@s de mis lector@s saben a lo que me refiero. ¿El motivo? Podría decir que lo he hecho por amor, pero mentiría. Ha sido por miedo. Puro y simple miedo, en su versión más progresiva y paralizante. A través del miedo se pueden obtener muchas cosas de mí, esto lo he dicho yo siempre, porque es así. Muchas. Muchísimas. Hasta mi cuasi-desaparición. No es un buen camino, en cualquier caso. Al menos, no es un camino que yo recorra felizmente. Me deja muchas lesiones.

De esta época oscura (sin dramatismos) no me apetece nada hablar. En cambio, sí quiero decir que tengo la firme voluntad de reencontrarme. Y reencontraros. Está siendo un trabajo un poco lento, porque el Javi de siempre (el que soy, el que conocéis, el que quiero ser) está sepultado bajo algunas capas de vertidos tóxicos que tienen efecto a medio – largo plazo. Vivir en Chernóbil ha sido solo responsabilidad mía, y salir de allí, también. En ello estoy, debo purificarme de tan altas dosis de radiación. Y esta vez quiero – necesito – hacerlo bien: sin escapar, sin huir, sin adormecerme. Sin sustituir una sustancia tóxica por otra. Me veo capaz, y capataz. Con la ayuda de toda esa gente que, milagrosamente, me ama, seguro que lo consigo.

En ese camino, trato de recuperar asuntos míos que tenía abandonados. Releo mis textos antiguos, recuerdo emociones pasadas… y retomo este blog. Escribir este texto de hoy (que quizá solo me importe a mí) significa, en algún sentido, volver a casa. A mi cybercasa. 

Espero que os alegre mi regreso.

7 comentarios:

  1. De "milagrosamente me ama", nada de nada. Te amamos pq eres un ser precioso, cariñoso, simpático, inteligente, honesto,... Y así hasta el infinito y más allá. Y los q te amamos estamos encantados de reencontrarte pq nos dolía verte perdido, por un camino q no era el tuyo. Bendito blog retomado; bendita escritura maravillosa; bendito tú reencontrado; y sobre todo, benditos nosotros por tenerte y poderte querer. Muchisisísimo.

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  2. escribir esto importa a muchas más gente de lo que tú te crees...

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  3. Querido Javi, la invasión de un "extraño" en tí "por mor"..., ¡Ay, cuánto resuena esto! Ahora solo resta elevarse para alcanzarse a uno mismo. Las alturas favorecen otras miras. Si necesitas algo durante el vuelo ya sabes donde encontrarme. Un besazo

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  4. Queridísimo amigo: Yo feliz de leerte de nuevo y con todo. Venimos a este mundo a compartirnos, y en este camino mío yo te reencontré hace muchos años (porque las almas se reconocen de otras vidas) y seguimos caminando juntos con todo lo vivido, que nos enriquece sea como sea. Deseando abrazarte y como siempre, que cantes conmigo, cosa que nos eleva del mundanal ruido. La música es amor buscando palabras, como tú. Te quiero mucho, ya lo sabes.

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